13 monedas que simbolizan la buena economía de tu futuro hogar. El novio le hace entrega a la novia como símbolo de que los bienes materiales de ambos serán compartidos y de que no faltarán en casa. El número trece -cantidad de monedas- es de buena suerte.
En la antiguedad, las arras constituían una garantía de cualquier obligación aceptada o convenida. No eran una dote del marido, ni siquiera un residuo del antiguo precio de la mujer.
También se denominaron (y se siguen denominando) arras a las monedas que se entregan en la ceremonia religiosa: doce monedas de oro o plata y una de metal, que han de bendecirse antes de la velación. Con esa entrega de arras el matrimonio queda perfeccionado en cuanto a su base contractual.
Que los esponsales tenían valor de matrimonio lo demuestra un suceso famoso protagonizado por Doña María de Fonseca, quien tuvo que ser depositada en el propio palacio de los Reyes Católicos al verse disputada por dos maridos: uno sostenía haber celebrado nupcias con ella, y el otro afirmaba ser su marido por palabras de presente, ya que había intercambiado con ella los verba ante un grupo de amigos. Ganó este último el pleito, al probarse que había sido así. Don Rodrigo de Mendoza logró de esta forma a Doña María frente a Don Pedro Ruiz de Fonseca. Después, abandonó el palacio para ser virrey de Valencia.
En ese período en el que los novios son esposos pero todavía no constituyen matrimonio, a la esposa le corresponde preparar el ajuar. Se trata de bienes muebles, no solamente vestidos o lencería.
En el Poema del Mío Cid, el ajuar se cifra en dinero: tres mil maravedíes de plata. En otros casos domina la indumentaria: sayas, haldas o calzas, así como lienzos y cuanto cubre la cama. Los textos históricos muestran una cierta ambigüedad al designar las distintas aportaciones patrimoniales a la sociedad conyugal. Las arras están ligadas de forma específica al acto esponsalicio, mientras que el ajuar se relaciona con la preparación de las nupcias. El valenciano consistía en ropas no lujosas que no debían ocupar más de cuatro cofres. En la comarca leonesa de Maragatería, el día de la boda se realizaba un solemne traslado del ajuar de la novia a su nueva casa, utilizando para ello carros engalanados.
Calificadas como garantía del acuerdo o promesa de matrimonio, son una institución de origen oriental recogida por el Derecho Romano para reforzar el cumplimiento del acuerdo convenido entre los esposos: si se incumple la promesa de matrimonio, se pierden las arras.
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